Entender cómo WEP cifra el tráfico inalámbrico es esencial en ciberseguridad. Aunque este protocolo fue reemplazado hace años, todavía aparece en redes antiguas y su análisis revela fallos de diseño fundamentales que sirven de base para comprender por qué los estándares modernos funcionan de forma muy diferente.
La clave WEP y cómo se configura
El punto de acceso (router) tiene configurada una clave WEP estática, que actúa como secreto compartido entre el router y todos los dispositivos conectados. Esta clave puede tener 40 bits o 104 bits de longitud y permanece fija para todos los paquetes que se transmiten, lo que supone uno de sus principales puntos débiles.
Una vez que un dispositivo se autentica usando esta clave, la utiliza para cifrar todo el tráfico que envía por la red inalámbrica.
Preparación de la clave para el cifrador RC4
WEP no utiliza la clave directamente. Antes de cifrar cada paquete, genera un vector de inicialización (IV) de 24 bits y lo concatena con la clave WEP para formar la clave de entrada del cifrador RC4:
Clave WEP (40 o 104 bits) + IV (24 bits) = Clave RC4
El IV es distinto en cada paquete (en teoría) y viaja en claro en la cabecera del paquete, visible para cualquiera que capture el tráfico. Esta decisión de diseño es una vulnerabilidad crítica.
Generación del keystream con RC4
RC4 recibe la clave formada por IV + clave WEP y genera un flujo pseudoaleatorio de bytes denominado keystream. Este flujo es determinista: si el receptor usa la misma clave RC4, obtendrá exactamente el mismo keystream, lo que permite descifrar el mensaje.
Cifrado del paquete: operación XOR
El cifrado se realiza byte a byte mediante la operación XOR entre los datos en claro y el keystream generado:
ciphertext = plaintext XOR keystream
El IV utilizado se incluye en claro en la cabecera para que el receptor pueda reconstruir la clave RC4 y descifrar.
Estructura del paquete WEP transmitido
[ Cabecera 802.11 ] → No cifrada (información de red)
[ IV (24 bits) ] → No cifrado (visible para todos)
[ Payload cifrado ] → Datos originales XOR keystream
El IV visible en la cabecera permite al receptor reconstruir el keystream, pero también facilita que un atacante recopile miles de paquetes con sus IVs y aplique análisis estadístico para recuperar la clave WEP.
Proceso completo: emisión y recepción
Lado del emisor (dispositivo → router)
Lado del receptor (router → dispositivo)
Vulnerabilidades de diseño
IV de 24 bits
Con tráfico suficiente los IVs se repiten. Dos paquetes con el mismo IV permiten obtener C1 XOR C2 = P1 XOR P2, filtrando contenido.
Clave estática
La clave WEP nunca cambia. Cada paquete capturado aporta información adicional sobre la misma clave.
IV en claro
Cualquiera puede recopilar miles de paquetes con sus IVs y aplicar ataques estadísticos (FMS, KoreK, PTW) para recuperar la clave en minutos.
Sin integridad real
El ICV (CRC-32) que usa WEP para verificar integridad puede manipularse sin conocer la clave WEP.
Conclusión
WEP fue un intento pionero de proteger las redes inalámbricas, pero su diseño presenta fallas estructurales que lo hacen completamente inseguro. La combinación de un IV pequeño, una clave estática y el uso directo de RC4 permite recuperar la contraseña de la red en minutos con herramientas como Aircrack-ng, sin necesidad de fuerza bruta.
Comprender este funcionamiento es esencial para identificar redes WEP activas durante auditorías y para entender por qué los protocolos modernos (WPA2, WPA3) resolvieron estos problemas de raíz.